Desorientada, mis sentidos viajan más allá de mí.
Rompiendo la rutina del tacto,
el sonido nubla mi vista entre hilos de lluvia.
Blanco y más blanco caer de ese frío gusto a mar.
Y desde adentro, el vacío de mi femeneidad
parece estar en sintonía con aquello que
mi sinapsis cerebral aún no alcanza a decodificar.
Cierro finalmente mis ojos abatidos por la migraña,
deseando inútilmente enjaular mis percepciones.
Separarlas y aislarlas, limitarlas y comprenderlas.
Mis sentidos necesitan una Virgendesatanudos.
Que sean dos. Y para llevar.

No comments:
Post a Comment