
Otra vez un poeta
manifiesta en primera persona
el instante fantástico
de su lirismo.
Quiere morir. Matarse
con una rebanada de pan
o una hoja de lechuga.
Cree que puede irse
y dejar
su pequeño monstruo afuera.
Y. Magrini~





Son todos del norte...menos los de por allá abajo.▼